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Una fuente anónima dice que el Ayuntamiento pone las banderolas para “acercar a la ciudadanía lo que va a suponer el 2012“, y que lo harán en determinadas épocas del año, cuando más visitantes reciben, o sea: a quienes realmente van a informar es a los turistas.

Ni una sola banderola ondea en barrios populares. Si la decisión de ponerlas en el Casco Histórico se sostiene por el tráfico de gente -de la gente con parné-, más gente pasa por la avenida o por la vía rápida, y además allí el patrimonio queda a salvo del afán taladrador.

En las banderolas cantan tres logotipos, y los tres son del Ayuntamiento, pero la misma fuente anónima señala que “todo ello como un esfuerzo común porque en ningún caso se dice que sólo lo hará el Ayuntamiento“. Éste es un ejemplo perfecto de desfachatez. Sin comentarios.

Cuando Loaiza y Romaní, que son de lo mejor del equipo municipal de gobierno, afirman que la reacción del PSOE ha sido “incoherente, desproporcionada y malintencionada“, igual no son conscientes de que es incoherente confundir turismo y poder adquisitivo con ciudadanía, que es desproporcionado el autobombo discriminador de las banderolas o que pudiera ser malintencionado culpar a una empresa inexistente de los errores de la propia plantilla municipal.

Cuando el señor Loaiza afirma que “la comisión municipal de Patrimonio aprobó la instalación de las polémicas banderolas” olvidó decir que la comisión se reunió después de que Miss Taladreitor desbocara la carcoma. A boquete pasao, maquilló su conducta ilegal. ¿Puede calificarse de mentira esta declaración a los medios? ¿Se trata de una acción tipificada en el código?

Algo raro sucede en San Juan de Dios cuando se dice una cosa y se hace otra, cuando se contradice descaradamente a la realidad o se acusa a los demás de los propios defectos. Han sido solo unos cuantos trapos y el Ayuntamiento, con su alcaldesa al frente, ha dañado el patrimonio, ha publicado un par de mentiras, ha demostrado un grado de improvisación y despilfarro cum laude, se ha pasado algunas leyes y reglamentos por el refajo y ha logrado hacer de una fiesta ciudadana una polémica cansina y antipática.

La soberbia en política es, sobre todo, incompetencia. Ni Cádiz ni el doce se merecen una administración así. No hay cruzada blasiana que valga: la Pepa, a este paso, también termina en Castellón.

[interior avión | volando van... al Uruguay]
Sargento ‘Camballá‘ Castillo: Vamové, que semos uno monstruos, mecachindiés; el dosmídoshe, el dosmídié, y el dosmíocho: la Pepa, Colombia y el Celestino. Joén, fuimo a vendé uno, y nos han colao dó: pero qué listos que son estos colombianos… que digo yo que la jefa tendrá prevenías toas las contingenshias, que si no… vamo a plasnificá…
[el Sargento 'Camballá' Castillo saca su caja de colorines y apunta]
SCC [sigue]: le ponemo ‘Mutis’ a la valla del parque, que ya está pagá y… me llevo una… lo del premio, que es apañao… y… ¡listo!¡tú sí que vales! vamo ahora por el de Colombia… izamos la bandera, sí, ya verás que risa… le ponemo ‘Juan Valdez‘ a la otra valla, la del muelle, sí… ¿y p’al dosmínueve? avén… en el Uruguay… ¿el cumpleaños de Fleurquin? visto, menudo plan eshtratégico… ahora mismo voy a enseñárselo a la jefa…
[las horas pasan y el avión se interna en el cielo de la selva amazónica]
Melchor: ¿visteis a Castillo?
Alejandro: hace rato que no; estaba con la alcaldesa
Almudena: sí, la jefa le señalaba algo en el mapa ¿sabes qué era, Mabel?
Mabel: lo siento, he hecho voto de silencio, he parado el blog y ya no cuento nada estoy comiendo
Melchor: chica, tranquila, mira por la ventanilla: esto es la ley de la jungla
Almudena: uy, ¡mirad! ¿qué pone en esa pancarta gigante?
[un enorme cartel se extiende sobre las copas de los árboles de la selva]
Alejandro [leyendo]: gra.. cias… Teo… por… la carga… de trabajo
Mabel: ¡¿qué?!
Melchor: ¿y quien la firma?
Alejandro: a ver… un momentito… ¡los jíbaros!
Almudena: pordió, ¡¿y Castillo?!
[cuando miran hacia adelante, ven que una rubia acaba de cerrar la puerta del avión y que algunos lápices de colorín ruedan por el pasillo; el coro de la prensa gaditana retrocede incrédulo por la cola del charter; cuando la rubia les recomienda silencio extendiendo el índice sobre sus labios sonrientes, los periodistas convidaos, despavoridos, aporrean la puerta del retrete; 'ocupadooo', suena: son los concejales Romaní y Ortiz, temblando como un solo hombre, pero a dos voces]

En la última semana constitucional, el Ayuntamiento de Cádiz, velando por reforzar sus vínculos con Iberoamérica y gracias a una gestión personal del concejal Castillo -en plena clarividencia geográfica-, reservó a Finlandia el papel de país protagonista. El equipo de gobierno municipal prepara ahora el siguiente capítulo de su culebrón doceañista.

[estratosfera noche | en un avión sobre algún lugar del Atlántico]
- oiga, Romaní -dice doña Teófila- ¿qué hace Castillo?
- tiene los cascos puestos con el curso de finlandés que usted le compró; parece dormido
- ¿el que traía escafandra? -dice ella
- sí, pero la escafandra se la confiscaron en Jerez
- ¿y eso?
- no cabía por el escáner
- ah, bueno -entorna los ojos-; hay que ver lo que se esfuerza este hombre -dice ella
- ¿manda alguna cosa más, señora?
- no, nada, gracias; retírese
[Romaní se aleja hacia la segunda clase]
- pero ¡chico! -grita ella de repente
- ¿sí? ¿diga? -Romaní acude de nuevo
- ¿y cómo lo oye? -pregunta intrigada
[el pasaje chista intentando dormir]
- le ha puesto una pajita a la casete y con dos vasos del Danone…
- no me diga más, Romaní, lo que se aprende en Cultura ¿eh?
- y en los viajes, señora -apostilla el concejal
- sí, y en los viajes -doña Teo se relaja por fin y vuelve a cerrar los ojos, esbozando una enigmática sonrisa
[Romaní llega a su asiento, contiguo al que ocupa el Teniente Concejal Ortiz, insigne patriota de la Acción Nocturna del 19 de Marzo]
- ¿qué te dijo la jefa, Nacho? -dice Ortiz
- preguntó por Antoñito
- normal, yo también estoy preocupado -replica-; menos mal que la azafata no le dejó sentarse junto al piloto ¿eh?
- sí, aunque con él nunca se sabe: esto del batallón expedicionario no está pagao
[el runrún de los motores amortigua las ganas de hablar]
- oye
- qué
- si ves renos o hielo por la ventanilla… me despiertas, ¿vale?
- tranquilo, Juanjo, hemos tomado medidas
[mientras contesta, el concejal Romaní se palpa con disimulo los calcetines de neopreno y siente las dos estampitas de San Cristóbal que el municipio ha incluido en el neceser oficial; 'tiene que ser suficiente', dice por lo bajini, 'tiene que serlo'; solo él sabe entonces que la brújula de dotación que Pepeblás alquiló en El Millonario lleva dos meridianos bailando atacá el chiki-chiki]