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El izado de la bandera acaba en fiasco. La Voz Digital

- señoraaaa, don Ánsar al teléfono azul
- telefonista: le tengo dicho que no me chille, y mucho menos cuando me llama Míster Azores; ande, traiga p’acá. ¿Siiií?
- Hola, guapa, que estoy aquí con Marianito y me dice que La Pepa te salió romPepatrias, ¿pillas?
[las risas resuenan en Génova]
- hooola, querido Josemari; verás… no… qué va… es que las puntadas del pico de izado…
- ¡puntadas de morlaco, bobaaaa, jajaja! [es la voz del Pinocho del ex-Interior, pero mentirá si se le pregunta]
- es que… la lluvia… los rojos…
[la señora se echa a llorar desconsolada; se suena los mocos en las solapas del Concejal Ortiz]
- [Ortiz para sí: 'anda, y yo que creía que era invisible...']
- ¡Teooo!¡Teooo! -reclama don Ánsar; la señora se limpia la nariz con la corbata del Concejal y acude presta
- ¿siiií? -contesta
- que estábamos pensando en la ejecutiva que hay vacante de Cónsul en Porvoo, Finlandia, y que allí, por lo menos, se te van a reír en otro idioma
[las risas son ya del 7.5 en la escala de Richter]
- no me digas eso, Josemari…. [puchero, sin tagarnina] es que la precipitación…
- nada, mujer, nada…
- que no paraste ni el tráfico ¡afrancesada!¡zetapetera! qué poco pundonor patrio… [es la voz de doña Aguirre -la cólera de Ánsar-, persignándose]
- la próxima vez -sigue don Ánsar- que te la hagan de escayola, mona, y ya verás cómo se nos pone dura
- jajajajaja
[la señora sigue oyendo las risas aún cuando suena el click, que los mamarrachos -y los precipicios- tienen el eco probado].

La banderita de Teófila. Youtube

La gaviota es una carroñera : obtiene su alimento de la basura ajena. Es ornitología popular. Se sabe en Cádiz y en Génova, esquina Zurbano, digo yo : ciencia popular, y -con cabeza y corazón- hay quien pinta un par en su logotipo. Los refranes son ruines : el libro de los gustos está tan escrito que rebosa [ciencia popular] hasta por las solapillas.

También es ciencia popular que la paloma, menos para la ornitología conservadora, es símbolo de paz, y no de libertad. Pero Teófila en el cantón construye su mundo paralelo, y entonces cuadra : es la dimensión Martínez, país donde el palomo es un animal libertario tanto o más que el Capitán Trueno o que Superlapa Caleti, la acorazada heroína que nunca fichó la Marvel.

CADIZ 1812-2012: Bicentenario de la Constitucion Española
De esta forma, la idea final es un pájaro, como símbolo de libertad, incrustado en una especie de jaula, como símbolo de la opresión.

La Alcaldía de Cádiz encarga un monumento para commemorar la Constitución de 1978 : un palomo posado, con forma de cárcel, que es obra de Luis Quintero. El concepto de la libertad del artista Quintero es popular, pero no del pueblo, y su obra es de galería que no de plaza. Tristeza producen los pájaros que no vuelan; sorpresa sobra en la manera de celebrar esa fiesta que es la libertad en España, tras los vuelos rasantes del caudillo, así, cautiva de sí misma -quizá dirán; sospecha y grima -en los pellejos- si se observan los barrotes y la cosa vacía que la habita, como un alien carroñero, dispuesto a almacenar en su entraña la Sección Femenina y el Corpus Christi, los recortes de derechos civiles que el miedo al terrorismo escalpela en el espíritu de nuestra Constitución [la victoria sutil que concedemos al terrorista, al parecer, sin daño ni alerta], las leyes que no son leyes de gente de bien [que, como se sabe, son ciudadanos mejores que la gente de regular o que la gente de casi-casi], los sí pero no tanto, la desfachatez, el todo vale, las catástrofes, la dieta de las gaviotas… ¿las gaviotas? Ánsar return. Y más averío.

CADIZ 1812-2012: Bicentenario de la Constitucion Española
La alcaldesa también ha confirmado el lugar exacto de ubicación del monumento. Finalmente será frente a la actual delegación de Hacienda y Agencia Tributaria, y no frente al edificio de las Puertas de Tierra, como estaba previsto en un principio.

El monumento es un guiño del imaginario popular… gaviotero : su embrión fue un hombre descabezado [no pensar : ¡vivan las cadenas!] que transmutó en palomo aterrizado como ángel tras botellón [apropiar valores ajenos : Picasso sueña]. Pero era tan enorme el diseño original, tan mal plantado y de subliminal tan evidente que la propia doña Teófila lo encogió y -como la dimensión Martínez es tuneable- ahora lo destina a un rinconcito de la Plaza de la Constitución, donde, a la sombra de la Delegación de Hacienda, puede que pase tanto más desapercibido : hacia el fisco nadie mira, ella lo sabe.

Falta saber si el Consistorio -arrepentido, pero sin el coraje suficiente para rectificar- proveerá biombos tupidos para escamotear la instalación o si Protección Civil invitará a los viandantes al uso de gafas estilo Steve Wonder o repartirá gotitas de colirio, a granel. Lo que es seguro es que el palomo constitucional de doña Teófila ya se alivió antes aún de posarse en Cádiz. Y me da que, abducidos en el recortable sin guía que es la dimensión Martínez, de esa peste no nos liberta ni un tranvía de zotal.