Sería una demostración de espíritu democrático que doña Teófila Martínez hiciera públicas las cuentas de su viaje americano, especialmente, si existen facturas derivadas del pago de las páginas de la prensa local que ha cubierto su raid promocional. Sería también una lección de ciudadanía que las empresas implicadas en este asunto (La Voz, Diario de Cádiz y Cádiz Información) hicieran lo propio con la posible facturación coincidente, y eso, en ambos casos, reunida la ingeniería habitual, es decir, Ayuntamiento, Aguas y Eléctricas de Cádiz y otros organismos de participación municipal o fundaciones y sociedades de cualquier índole, comprendiendo la facturación directa o los añadidos a la publicidad institucional.
La venta de la noticia suele detectarse por algún tipo de banda distintiva que encabeza la página comprada, en la que es común insertar el logo del pagador. Pero no siempre, ésa es la cuestión. A riesgo de quedarme corto, la cifra posible rondaría los treinta mil euros.
Además, sería conveniente que la prensa digital de Cádiz, en el futuro, distinguiese con claridad qué páginas corresponden a contenidos propios y cuáles son contenidos vendidos, de existir; para justificar esta acción, no es preciso que consulte las leyes de defensa del consumidor ni los códigos deontológicos: basta con que lea la letra grande del diploma de la profesión, en el apartado que dice: vergüenza, independencia e imparcialidad.
Pero en fin, esos ’serías’ corresponden a un mundo mejor que éste y vivimos en la dimensión de los mercenarios, el humo y los coloretes. Con una cantidad parecida, la alcaldesa podía haber comprado una bandera de mejor calidad, difundir La Pepa por los colegios, o celebrar internacionalmente a Mutis con cierta dignidad, sin perjuicio de que los ciudadanos recibiéramos las noticias de su turné con la eficacia, proporción y relevancia que hubiese determinado una prensa más libre y transparente y no otra vendida al mejor postor.
Cuando el poder y las rotativas comparten billetero, la libertad mengua. Pero ya sabes: aunque pìerdas, no te dejes.



