Depurando la treintena de noticias que -en una semanita- doña Teófila ha publicado en los periódicos locales sobre su viaje americano, eliminando la información irrelevante, la noticias repetidas y las declaraciones huecas, el trabajo real de la Alcaldesa de Cádiz en su turné a lo Jilariclínton (debutante en la Tía Norica) ha sido el siguiente:
En Bogotá:
- visitó un Museo,
- cenó con el encargado de negocios de la Embajada,
- contrató dos grupos de teatro para el FIT 2009, entre ellos el de Fanny Mikey, la amiga americana de Pepebablé,
- presentó el proyecto municipal Cádiz 2012 proyectando unos vídeos en tres charlitas,
- asistió a una obra de teatro en el Gimnasio Moderno y
- puso el nombre de Mutis a la valla del Parque Genovés, en un acto de apoyo decidido a una iniciativa internacional.
Hasta aquí la realidad real [y hay que decirlo así porque el concepto de 'realidad' de esta señora es pelín chicle múmasticao]. Lo que se leyó que va a hacer, y que tiene cierto aire de probable, se reseña a continuación:
- se comprometió a firmar un convenio con los Ministerios de Cultura y Educación Colombianos y con la Alcaldía de Bogotá, que contemplará la presencia de intelectuales colombianos en Cádiz, impulsará la difusión de los Premios Cortes de Cádiz en Colombia y hará que los niños de Cádiz respondan a 200 preguntas.
Salvo olvido imperdonable, digo yo que para contratar a la amiga de Pepebablé, beneficiar a los colombianos más privilegiados, ponerle más tarea a los pibes de aquí y olvidarse de la promoción exterior de nuestra gente, ya podía doña Teo haber mandado un fax y un par de gorrillas, por aquello de recaudar algún que otro peso que compensara tanto dispendio. Eso sí, celebrar el bicentenario de Mutis poniéndole su nombre a la valla del parque… tuvo que dejar a los colombianos con las carnes abiertas y los pelos como escarpias: allí no tienen costumbre de chirigota.
El resto de su agenda bogotana se ocupó con palmaditas y titulares propios de una carta a los reyes magos: nada sólido, teatros de festival y teatritos políticos con ideas mediocres y promesas de inversiones de las que asientan algún que otro palomino por añadidura.
En Montevideo doña Teófila volvió a proyectar los vídeos, firmó el hermanamiento y patroneó el Capitán Miranda que, por supuesto, se mantuvo firmemente amarrado a sus norays en todo momento: los colombianos ya habían advertido del miedo que da la rubia planificando convenios en tres por cuatro.
Pero esos son los miedos de allí; lo que realmente debe preocuparnos a los de Cádiz, es lo siguiente:
Diario de Cádiz: Hubo gente en el Centro Cultural Español, pero al igual que ocurrió en el hermanamiento, salvo el Ayuntamiento uruguayo y algunos miembros de la cultura montevideana, la mayor parte del público eran los propios gaditanos, entre políticos, empresarios y periodistas.
O sea, faltó la Uchi. El año que viene, además de con sus periodistas, doña Teófila viajará con su propio público. La industria aeronáutica está de fiesta.
Este tipo de publicidad política no es barata, pero es legal -por indemostrable- en tanto no lo remedien el Tribunal de Cuentas o las urnas. Aún así, a la alcaldesa no le lució del todo la exclusiva de la maniobra. En mi modesta opinión, las verdaderas estrellas de este viaje han sido los comendatores de los periódicos locales que, en un ejercicio insospechado de imaginación periodística, han hecho casi posible que una galleta empapá de autobombo nos sepa, aquí, en Cádiz, a pastel de bodas.
Y a Larra, mientras tanto, que le vayan dando.



