Actualización: J.A. Hidalgo me aclara algunas cuestiones. Artículo editado.
Si uno se para a leer detenidamente un par de noticias de cualquier periódico es posible intuir imaginar las conversaciones que se mantienen en la redacción y los despachos previas a la publicación.
Diario de Cádiz inicia un tema y resulta que ‘el Ayuntamiento ignora su propia normativa con las banderolas del doce‘ [05.04]. Hidalgo produce un artículo limpio, que refiere la información y la argumenta. Quizá todo hubiera quedado ahí, pero la señora alcaldesa, probablemente a volapié en su regreso de Madrid, declara a un periodista de Europa Press que ‘no hay ningún problema con la cartelería conmemorativa del Doce‘ [08.04]. Toque a zafarrancho. La Corregidora, nunca mejor dicho, no solo rebate la información de Diario de Cádiz, sino que, para ello, emplea un medio externo.
Polémica, contactos, debates y acuerdos. Es la gloria de los mentideros. En definitiva, el Diario de Cádiz pretende que las culpas sean reconocidas por el Ayuntamiento para no quedar en entredicho, insiste y pregunta, y el Ayuntamiento que sí -responde-, que fue un desliz sin importancia, pero con la boca pequeña y al final de un cajetín en otra noticia que disimule no trata en titular el asunto de las banderolas. Si es posible, además, es preciso le gustaría desviar la atención hacia la Junta.
Hidalgo escribe sobre ‘los verdaderos problemas del doce‘ [11.04]. El reconocimiento de culpas lo emite una “fuente anónima”, camuflado inserto en una noticia que parece complicar al Consorcio, al final de un cajetín que disimule no trata en titular el asunto de las banderolas. También, y haciendo un doblete extraordinario, en el mismo día, se tira de archivo y se marca la atención del público en la competencia: ‘la Junta sigue sin retirar el aire acondicionado de Santa Cruz’ [11.04]. La tesis es “Si lo hicimos mal, los otros también”, es el argumento reiterado por los políticos conservadores y que suena a chivato en patio adolescente. La atención se deriva hacia la Junta.
Pero la polémica arrecia. La Delegación de Cultura aprieta entra en juego quizá ofendida por la reclamación sobre una obra que aún no ha terminado. Hidalgo al banquillo y plumillas nuevas en juego: el támden Peiteado-Rubio dice que ‘Cultura estudia instar a que se quiten todas las banderolas‘ [12.04]. El reconocimiento de errores está ya en subtítulos, y con apellidos: Loaiza, que, a pesar de ser un político sensato y eficaz, como se va, es peón sacrificable.
[Editado-] Según afirma uno de sus protagonistas, esta secuencia de acontecimientos es una simple coincidencia en el tiempo y en el papel que no es correcto leer entrelíneas. No han existido presiones. La información fluye así sin que nadie la guíe. Tampoco existe contubernio: Frederico Jiménez Logsantos me ha contagiado el virus de la conspiración. Ahora mismito me voy a urgencias. [-Editado]
Un proceso informado. Entre el olfato que atisba en las polémicas la fortaleza de las opciones políticas y quien barrunta la paulatina llegada de un nuevo e importante cliente consorciado, de unas fechas para ahora, es posible entrever cierto cambio de tendencia en la opinión publicada por el Diario de Cádiz.
La publicidad es el motor de la información. Es el tango bien llevado. El Diario de Cádiz es, en eso, un modelo del perfecto superviviente. Baila tango apretao hasta con una escoba calva, pero me da que, de vez en cuando, le empiezan a sonar palmas en el runrún de la rotativa. Y esas palmas suenan a compás; y suenan por alegrías.



