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Estimada Señora doña Teófila:

En el Pleno del pasado catorce de marzo, en el debate sobre la retirada de la medalla de honor al general golpista Franco, usted afirmó: ‘Además, posiblemente, ya esté retirada porque hubo un pleno hace años en el que se retiraron medallas a varios militares de la dictadura‘. Esta semana, en el viejo cementerio de Cádiz, Rafael Zarco está exhumando el cadáver de su abuelo, torturado y fusilado en la tapia de la Iglesia de San José, y enterrado junto a otras víctimas en 1936.

Hoy es un buen día para recordar y que alguien le haga saber si el Ayuntamiento que usted preside rinde honores al dictador fascista cuyo levantamiento militar provocó aquellas muertes.

No lo deje pasar, por favor. Vamos a obviar si era su responsabilidad de demócrata haber tenido, en el mismo instante de acceder al bastón de mando, la completa seguridad de no representar a una institución cuya definición del honor pudiera dar cabida al causante de tantas desgracias a la nación. Vamos a obviar también que, en los últimos doce años, usted no ha tenido tiempo para hacer esa comprobación. Vamos a obviar, además, que desde aquel pleno hasta la fecha usted ha estado muy ocupada promocionando a La Pepa y su espíritu constitucional de libertad, legalidad y democracia.

Se lo ruego: compruebe que el reglamento del Ayuntamiento permite la retirada de la medalla de honor a los terroristas de estado; si no está prevenido, modifique su redacción tanto como sea necesario y con urgencia; si la demora es excesiva, ordénelo bajo su responsabilidad; convoque la Comisión de Honores no más allá de la próxima semana; recuerde: vote a favor.

Hoy es buen día para hacerlo, señora. Cuando el último asesinado por Franco salga de San José, habrá llegado tarde para cerrar en Cádiz aquella tragedia de la historia de España.

Atte.,

Sería una demostración de espíritu democrático que doña Teófila Martínez hiciera públicas las cuentas de su viaje americano, especialmente, si existen facturas derivadas del pago de las páginas de la prensa local que ha cubierto su raid promocional. Sería también una lección de ciudadanía que las empresas implicadas en este asunto (La Voz, Diario de Cádiz y Cádiz Información) hicieran lo propio con la posible facturación coincidente, y eso, en ambos casos, reunida la ingeniería habitual, es decir, Ayuntamiento, Aguas y Eléctricas de Cádiz y otros organismos de participación municipal o fundaciones y sociedades de cualquier índole, comprendiendo la facturación directa o los añadidos a la publicidad institucional.

La venta de la noticia suele detectarse por algún tipo de banda distintiva que encabeza la página comprada, en la que es común insertar el logo del pagador. Pero no siempre, ésa es la cuestión. A riesgo de quedarme corto, la cifra posible rondaría los treinta mil euros.

Además, sería conveniente que la prensa digital de Cádiz, en el futuro, distinguiese con claridad qué páginas corresponden a contenidos propios y cuáles son contenidos vendidos, de existir; para justificar esta acción, no es preciso que consulte las leyes de defensa del consumidor ni los códigos deontológicos: basta con que lea la letra grande del diploma de la profesión, en el apartado que dice: vergüenza, independencia e imparcialidad.

Pero en fin, esos ’serías’ corresponden a un mundo mejor que éste y vivimos en la dimensión de los mercenarios, el humo y los coloretes. Con una cantidad parecida, la alcaldesa podía haber comprado una bandera de mejor calidad, difundir La Pepa por los colegios, o celebrar internacionalmente a Mutis con cierta dignidad, sin perjuicio de que los ciudadanos recibiéramos las noticias de su turné con la eficacia, proporción y relevancia que hubiese determinado una prensa más libre y transparente y no otra vendida al mejor postor.

Cuando el poder y las rotativas comparten billetero, la libertad mengua. Pero ya sabes: aunque pìerdas, no te dejes.

Como la realidad cocinada es tan importante para la señora alcaldesa, se me ocurrió comprobar el impacto que su viaje ha producido en la prensa digital americana.

El hermanamiento es algo tangible, y se nota: usando los buscadores de cinco periódicos de Montevideo (El País, Observador, Últimas Noticias, La República y Uruguay al día), el portal de la ciudad y la página del Ayuntamiento, he obtenido siete noticias (1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7) que hacen referencia a ‘Cádiz’, aunque ninguna es demasiado extensa, incluyendo las que tratan solo de Carnaval.

En Bogotá la cosa no fue tan bien, y eso que la agenda estaba más cargada: buscando la palabra ‘Cádiz’ en ocho periódicos locales (El Tiempo, El Espectador, El Espacio, La República, El Nuevo Siglo, Portafolio, Vanguardia y El País), la página del Ministerio de Cultura de Colombia, la del Ministerio de Educación, la del Ayuntamiento de Bogotá y la del Festival de Teatro de Bogotá, solo obtuve cuatro menciones (1, 2, 3 y 4) y la mayoría con textos de menos de cincuenta palabras.

Como anécdota: Fanny Mikey, contratada por doña Teófila para el año que viene, ni siquiera nos menciona en su página web. Esta mujer no sabe que, mostrando tan poco agradecimiento mediático, aquí va a terminar actuando en un quiosco de la ONCE.

En total, buscando en doce periódicos, un portal, dos ministerios, dos ayuntamientos y un festival, durante un mes, el término ‘Cádiz’ ha sido promocionado en la web americana once veces gracias al viaje de doña Teófila; sin duda habrá alguna más, que añadiré a la relación anterior agradeciendo el esfuerzo de quien la encuentre.

No es ninguneo, pero podría decirse que la delegación gaditana viajó de perfil… y silbando.

La prensa gaditana, sin embargo, probablemente produzca, tan solo en tres periódicos y en menos de diez días, más de cuarenta páginas completas. La desproporción entre la relevancia del viaje en la realidad americana -donde se producía la noticia- y lo publicado en Cádiz -donde nos la contaban- es evidente.

Lo real no es lo que sale en los papeles, aunque sirva para hacer juegos de magia. Alguien debería explicarle a la señora alcaldesa de Cádiz en qué momento la exageración abusiva de la realidad se convierte en una mentira.

Depurando la treintena de noticias que -en una semanita- doña Teófila ha publicado en los periódicos locales sobre su viaje americano, eliminando la información irrelevante, la noticias repetidas y las declaraciones huecas, el trabajo real de la Alcaldesa de Cádiz en su turné a lo Jilariclínton (debutante en la Tía Norica) ha sido el siguiente:

En Bogotá:
- visitó un Museo,
- cenó con el encargado de negocios de la Embajada,
- contrató dos grupos de teatro para el FIT 2009, entre ellos el de Fanny Mikey, la amiga americana de Pepebablé,
- presentó el proyecto municipal Cádiz 2012 proyectando unos vídeos en tres charlitas,
- asistió a una obra de teatro en el Gimnasio Moderno y
- puso el nombre de Mutis a la valla del Parque Genovés, en un acto de apoyo decidido a una iniciativa internacional.

Hasta aquí la realidad real [y hay que decirlo así porque el concepto de 'realidad' de esta señora es pelín chicle múmasticao]. Lo que se leyó que va a hacer, y que tiene cierto aire de probable, se reseña a continuación:

- se comprometió a firmar un convenio con los Ministerios de Cultura y Educación Colombianos y con la Alcaldía de Bogotá, que contemplará la presencia de intelectuales colombianos en Cádiz, impulsará la difusión de los Premios Cortes de Cádiz en Colombia y hará que los niños de Cádiz respondan a 200 preguntas.

Salvo olvido imperdonable, digo yo que para contratar a la amiga de Pepebablé, beneficiar a los colombianos más privilegiados, ponerle más tarea a los pibes de aquí y olvidarse de la promoción exterior de nuestra gente, ya podía doña Teo haber mandado un fax y un par de gorrillas, por aquello de recaudar algún que otro peso que compensara tanto dispendio. Eso sí, celebrar el bicentenario de Mutis poniéndole su nombre a la valla del parque… tuvo que dejar a los colombianos con las carnes abiertas y los pelos como escarpias: allí no tienen costumbre de chirigota.

El resto de su agenda bogotana se ocupó con palmaditas y titulares propios de una carta a los reyes magos: nada sólido, teatros de festival y teatritos políticos con ideas mediocres y promesas de inversiones de las que asientan algún que otro palomino por añadidura.

En Montevideo doña Teófila volvió a proyectar los vídeos, firmó el hermanamiento y patroneó el Capitán Miranda que, por supuesto, se mantuvo firmemente amarrado a sus norays en todo momento: los colombianos ya habían advertido del miedo que da la rubia planificando convenios en tres por cuatro.

Pero esos son los miedos de allí; lo que realmente debe preocuparnos a los de Cádiz, es lo siguiente:

Diario de Cádiz: Hubo gente en el Centro Cultural Español, pero al igual que ocurrió en el hermanamiento, salvo el Ayuntamiento uruguayo y algunos miembros de la cultura montevideana, la mayor parte del público eran los propios gaditanos, entre políticos, empresarios y periodistas.

O sea, faltó la Uchi. El año que viene, además de con sus periodistas, doña Teófila viajará con su propio público. La industria aeronáutica está de fiesta.

Este tipo de publicidad política no es barata, pero es legal -por indemostrable- en tanto no lo remedien el Tribunal de Cuentas o las urnas. Aún así, a la alcaldesa no le lució del todo la exclusiva de la maniobra. En mi modesta opinión, las verdaderas estrellas de este viaje han sido los comendatores de los periódicos locales que, en un ejercicio insospechado de imaginación periodística, han hecho casi posible que una galleta empapá de autobombo nos sepa, aquí, en Cádiz, a pastel de bodas.

Y a Larra, mientras tanto, que le vayan dando.

A las nueve horas del sábado 29, la agencia EFE ya ha publicado la noticia del hermanamiento de Cádiz con Montevideo, sin que hasta el momento La Voz, el Diario de Cádiz y el Cádiz Información se hayan coscao a pesar de mantener allí a tres enviados especiales, tres, distraídos en contar las andanzas americanas de doña Teo. Les adelanto:

Montevideo y Cádiz fomentan turismo y cultura
Teófila Martínez (PP) recordó en Montevideo la historia “común de velas y muelles” de las dos urbes durante su intervención tras la firma del convenio, celebrado en el Museo del Carnaval de Montevideo, otra de las tradiciones compartidas por ambas capitales.
El mar, el comercio, la cultura y el carnaval son los “cuatro pilares” sobre los que se asienta una relación que “viene de lejos”, añadió la alcaldesa.

En su afán de racionarnos las apariciones de la señora Alcaldesa -para que así cunda el panegírico- no han calculado que la agilidad de la internet podría dejarlos con la careta al aire. ¿Tanto gasto de enviado especial para, al final, enterarnos tarde? El despilfarro y la incompetencia son señas de identidad en la dimensión Martínez. A lo que se ve, se contagia.

El uso de las páginas de un periódico para publicidad política va en contra de los principios elementales de la ética periodística y produce un mal servicio de información al ciudadano. Además, en la era de la web, las triquiñuelas cantan. Y eso, por mucho que la alcaldesa les regale una camiseta popular, tarde o temprano, se paga.