[exterior noche | inmediaciones de la Plaza de Sevilla]
Teniente Concejal Ortiz: ¿mesescucha, mesescucha? cambio
Sargento ‘Camballá‘ Castillo: sin novedá, mi teniente, noche cerrá y en poshichión, cambio
TCO: afismativo, pues m’ace usté una descubierta desde la RENFE y s’asegura que no viene el comes, ¿oskei?
SCC: sórdenes, mi teniente concejá, cambio
[el sargento Castillo avanza entre los matorrales ojo avizor]
SCC: ¡mi teniente!, ¡mi teniente!, cambio
TCO: psss, Castillo, volumen de combate, pordió, los rojos no descansan
SCC: se siente, mi teniente concejá, permisho pa’informá
TCO: venga, hombre, diga ya
SCC: esto está más solo qu’el Faro Las Puercas, mi teniente concejá, ya puede usté cruzá
TCO: poz allá que vamo… ¡por Egggpaña!
[el Teniente Concejal Ortiz, ejemplo de ardor patrio, salta la línea discontinua, rueda sobre la de las multas, dribla a Kiki y escala el bordillo de la isleta; los fotógrafos silban el chiki-chiki mirando hacia otro lado]
TCO: ¡prueba superada! -grita por el gualquitalqui
SCC: mi teniente concejá… ¡é usté un monstruo!
TCO: chitón Castillo, y vente p’acá con el materiá
[el sargento Castillo llega a la isleta y extrae de su antibalas la enseña nacional]
SCC: é más chica, pero iguá de bonita, ¿no cree? -dice
TCO: y ademá pesa meno; anda, tira, y dale al manubrio, Castillo
[de noche, entre los charcos picados y con fuerte viento de levante, el comando municipal iza la bandera patria]
SCC [sudoroso]: jó, y si el camarada Trillo nos viera ahora… ¿eh, mi teniente? é que lo estoy sintiendo aquí mismamente -dice señalándose una parte difusa del estómago- igualito qu’ener Perejí
TCO: pues eso Castillo… grita conmigo… por el camarada Trillo… ¡viva Santander!
SCC: ¡viva!
Kiki: ¡¿ein?!
TCO: é que Honduras me pillaba a desmano ¿sabe?
Kiki: ah, bueno
[tras los gritos de rigor, el comando municipal se aleja victorioso de recogida]
SCC: oiga, mi teniente, que ya no é usté invisible ¿sabe?
TCO: lo sé, Castillo, todo sea por la patria; además, así paso a la historia de cuerpo entero ¿no crees?: tres mil años de patria nos contemplan, buen escudero
SCC: no.. sí… eso seguro: en las enciclopedias van a tené que hacé p’a usté un desplegable, o dos, mi teniente concejá
[tras ellos, la bandera de España, gracias a nuestros heroicos munícipes, ondea con nocturnidad y alevosía; la Acción del 19 de Marzo, ejemplo del honor patrio, será recordada para siempre en los anales de la dignidad nacional].
Compartir
-
Entradas recientes
- Destino desatino
- Tango Joly
- Mentiras publicadas
- La Cruzada Blasiana
- Piquetas y mentiras
- Teófila, las leyes y los trapos
- Fachas, fachasos y fachadas
- Expuesto y suplicatorio
- Catetos desbrocados
- Poder y rotativas
- Gaditanos de perfil
- Nashío p’a croqueteá
- La realidad cocinada
- Lentitud de los apaños
- Los amos de la voz de su ama
Etiquetas




6 Trackbacks/Pingbacks
[...] [Romaní llega a su asiento, contiguo al que ocupa el Teniente Concejal Ortiz, insigne patriota de la Acción Nocturna del 19 de Marzo] – ¿qué te dijo la jefa, Nacho? -dice Ortiz – preguntó por Antoñito – normal, yo también estoy [...]
[...] y… ¡listo!¡tú sí que vales! vamo ahora por el de Colombia… izamos la bandera, sí, ya verás que risa… le ponemo ‘Juan Valdez‘ a la otra valla, la del muelle, sí… ¿y [...]
[...] señora alcaldesa, cuando el héroe de la Acción Nocturna del 19 de Marzo cierra la puerta, abre el cajón de su mesa y acaricia la maqueta de la catedral envuelta en una [...]
[...] tras la experiencia adquirida en el ridículo de la bandera nacional, empieza a especializarse en corregir sus errores con disimulo [...]
[...] Así, como es natural, ni hay manera de comprar sólidas estructuras de superficie para anunciar el Bicentenario -obligando a la señora alcaldesa a recurrir al profundo espiche monumental- ni banderas nacionales con calidad corteinglera, sino retales de saldo piojetiles con sospechosa tendencia al siete. [...]
[...] por ver si este reconocimiento de errores acarrea algún tipo de responsabilidad. Entre la falta de respeto de la bandera rajada, la América finlandesa, la invisibilidad real de su viaje trucado, las salvajadas en el patrimonio [...]