Para la rapiña conservadora no hay cucaña que valga. Ni mástil. Es triste la apropiación que han hecho del imaginario español, y que ese expolio no haya respetado la idea de la patria común y, menos aún, el uso de su bandera. Se excusan en el republicanismo histórico de la izquierda que ya nadie recuerda (aunque se ofenden si se les asocia al golpista Franco, que es más reciente, y que aún sienta a alguno de sus viejos ministros en la ejecutiva popular), la ondean frente al nacionalismo catalán y vasco (sin comprender que el símbolo de nuestra unión no puede ser un arma arrojadiza), o la izan al buen tuntún como parte del ornato público.
Diario de Cádiz – Una bandera de 73 metros cuadrados y a 22 de altura
La enseña nacional ondeará en la plaza de Sevilla a partir del 19 de marzo
Recibir una bandera es un honor y un privilegio. Si se tuviera dignidad en el Ayuntamiento de Cádiz, la señora alcaldesa hubiera debido esperar que el Rey, o el Parlamento, en reconocimiento a los méritos históricos de esta ciudad, nos hubiera concedido esa distinción. Pero no. Debe ser la costumbre de ponerse la medalla en modo autoservicio. Y medalla, en este caso, más grande que un pisito de protección oficial. Se ve que la boca de algunos solo se llena de patria cuando es de trapo, porque cuando se trata de la patria real, la patria donde vive la gente… en ésa miden los metros con la regla de Pin y Pon.
Además, como pasó con el palomo, doña Teófila se equivoca de lugar : el pabellón de España no se planta en lo que pronto será una escombrera. Tampoco puede la señora alcaldesa ir moviendo por ahí la bandera que conmemora nuestro sistema de derechos y libertades fundamentales como si fuera el estandarte de una cofradía en su recorrido procesional.
Señora mía : una bandera no es una guirnalda del mobiliario público; tampoco debería usted colgarle -aunque la ice en la Plaza de Sevilla- ni farolillos de feria ni corbatines ni pajaritas sin que una autoridad representativa de la nación más legítima que usted le otorgue fuero, claro que ésta es una cuestión de vergüenza, ética y decencia patriótica -que no todo el mundo tiene- y no un imperativo legal.
Señora mía : ¿no izará usted misma la bandera, verdad? por lo menos vendrá el Presidente del Congreso a hacerlo ¿no es así? ¿sabe usted si en Cádiz vive alguna mini-yo de Esperanza Aguirre? Por cierto, aségurese que la bandera luce el escudo legal. Sé que nadie va a bordarle el pajarraco franquista, pero el escudo constitucional es, realmente, el distintivo propio de nuestra democracia actual, que es de lo que se trata ¿o no?.
Señora mía : estoy seguro que una mínima gestión en el Congreso o en la Casa Real hubiera sido fácil y suficiente. Tenía usted todos los argumentos. Trabajando un poco, quizá no hubiera tenido necesidad de apropiarse de manera unilateral del uso de un símbolo que es el honor de todos.
La previsión de las autoridades es una garantía del respeto que se merece la enseña nacional, pero eso ocurre solo cuando importa más la patria que un par de tatachines y una foto para autobombo con fondo en rojo y gualda.




2 Comentarios
Tu eres un poco tonto no? te haces pajas mentales a saco
en fin, está visto que el mini-yo de Esperanza Aguirre existe, y es tan mini que el cerebro, además de para un tonto, no le llega ni para correrse
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